El desayuno es la comida más
importante del día. Tras unas horas de descanso, el aparato digestivo deja de
hacer un miniayuno y reanuda su actividad. Por ello debemos ser muy
conscientes de cómo volvemos a iniciar su funcionamiento, además esta primera comida nos facilitará las tareas del día. De nada sirve levantarse y saturar el
estomago, haciendo que toda la energía de la mañana se encargue de digerir
alimentos, dejando nuestro cerebro al ralentí, si no que deberíamos facilitarle al cuerpo su despertar energético. Así que buscaremos un des-ayuno
equilibrado.
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| Cereales refinados |
Los cereales son la mejor opción
para romper ese ayuno, contienen azúcares que nos aportarán vitalidad. Pero
CUIDADO, no os estoy hablando de lo que la publicidad y las grandes marcas nos
han hecho creer que son cereales, esas cajas de cartón que encontramos en los
supermercados, con fotografías y dibujos llamativos, que nos prometen, energía,
fibra, control de peso, ricos sabores, e incluso regalos para los más
pequeños. Cajas que en su interior contienen lo que algún día fue algo parecido
a un cereal, pero que ahora son una mezcla de azúcares refinados, legumbres,
aceites, vitaminas de laboratorio, sales, colorantes e incluso huevo para
aportar vitamina B12. Os estoy hablando de C E R E A L E S I N T E G R A L E S, de arroz, avena, cebada,
trigo, maíz, mijo, kamut, espelta… cereales que al ser masticados y mezclados
con la tialina de la saliva se convertirán en glucosa de calidad.
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| Cereales Integrales |
Cuando nuestro cuerpo recibe una
dosis de azúcares refinados, la subida energética es muy rápida, pero la caída
también lo es, por lo que necesitamos otra dosis de azúcares. Y así vamos teniendo
altibajos energéticos que lo único que van a hacer es que nuestro cuerpo se
sature de azúcar, y que acabemos agotados al necesitar cada vez una dosis
mayor.
Si empezamos el día con una crema
de cereales integrales, los lípidos, fibra, almidones, glucosa… que contienen,
serán asimilados por nuestro cuerpo de una forma progresiva, creando unas
reservas de las que nos iremos nutriendo durante todo el día.
No hace falta que cada mañana nos
pongamos a cocinar arroz, las cremas se pueden preparar la noche anterior y
guardar en la nevera 2 o 3 días. En verano las podemos comer frías y en
invierno calientes.
Hay tantas mezclas como nuestra
imaginación quiera, pueden ser cremas saladas o dulces, podemos añadirles
frutos secos, frutas, frutas deshidratadas (pasas, orejones…), especias
(dulces, picantes o saladas), caldos de verduras, etc…
Un ejemplo de estas cremas, sería
una crema de arroz, hirviendo el arroz integral (1 parte de arroz por 4 agua),
hasta que el cereal estuviera bastante cocido, lo dejaríamos enfriar, y le
podríamos añadir, nueces, pasas, canela…. Probarlo y veréis que diferencia!!!
También podéis probar para
empezar y por si os da pereza, usar copos de avena integrales, aunque estos ya
han sido precocidos y han perdido parte de su fuerza. Tener en cuenta que los
copos de avena deben cocinarse, al contrario de lo que mucha gente cree. Pero
con un hervor corto de unos 5 minutos ya estarán listos.


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