
El Jengibre es uno de los alimentos que por sus propiedades es considerado como un alimento medicamento, por esta razón debería estar en la cocina de todas las casas.
Podemos conservarlo en la nevera por mucho tiempo e ir cortando los trozos que necesitemos.
Esta raíz muy aromática, picante y con un fuerte sabor, se cultiva en países tropicales, siendo
muy consumida en países asiáticos.
Sus usos culinarios son muy extensos, se
puede incluir en caldos, arroces, galletas (las famosas galletas de jengibre
que consumen los americanos en navidad), caramelos… personalmente me gusta
añadir un par de trocitos al té.
En Japón se suele consumir conservada en vinagre junto con el sushi.
Sus usos culinarios son muy extensos, se
puede incluir en caldos, arroces, galletas (las famosas galletas de jengibre
que consumen los americanos en navidad), caramelos… personalmente me gusta
añadir un par de trocitos al té. En Japón se suele consumir conservada en vinagre junto con el sushi.
En cuanto a sus
propiedades medicinales es un poderoso antiséptico, analgésico, antihistamínico,
antiinflamatorio, entre otras, siendo muy recomendable su consumo en procesos
catarrales. Contra las nauseas, causadas por los medios de transporte o en el
embarazo, una infusión de jengibre con un poco de melaza, es un buen remedio.
Como tónico circulatorio ayuda a mejorar el riego sanguíneo. Alivia los
problemas digestivos, especialmente en personas que consumen carne, reduce el hinchazón
abdominal, la pesadez y los gases. Estimula y regula el sistema nervioso
central. Contiene antioxidantes.
Externamente se
pueden usar cataplasmas para tratar reumatismos, traumatismos, dolores en
articulaciones.
Os recomiendo que probéis el té de Limón y Jengibre:
Añadir en frío a una taza de agua, el jugo de medio limón, y un trozo de la medida de medio pulgar de jengibre rallado, y llevar a ebullición por 4 minutos, dejarlo reposar. Se puede tomar tanto caliente como frio con hielo.
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