GERMINADOS

Germinados de alfalfa
Los germinados son uno de los alimentos más "vivos" que podemos consumir. Son fuente de energía, vitaminas, minerales, encimas y clorofila.

Particularmente me fascina como de una simple semilla aparentemente sin vida, que podemos conservar durante largo tiempo, si le ofrecemos un poco de agua y una temperatura adecuada, ésta despierta de su letargo y empieza a abrirse paso a la vida. Una pequeña semilla que contiene toda la información necesaria para convertirse en una majestuosa planta o incluso un gran árbol.
Al consumir un germinado toda esa información, esa fuerza, pasa a formar parte de nuestro organismo.

Podemos hacer germinados en casa de una forma muy sencilla, y de una gran variedad de semillas, legumbres y cereales, ofreciéndonos un gran abanico de sabores, colores y nutrientes. Podemos germinar lentejas, garbanzos, judías, alfalfa, mostaza, rábanos, ajo, brócoli, etc. En tiendas especializadas, encontrareis una gran variedad, pero pensad que cualquier semilla se puede germinar, por lo que os propongo que experimentéis. 

Hacer germinados es casa es muy sencillo, solo necesitareis, las semillas que queráis germinar, agua, un tarro de cristal o cerámica (yo prefiero cristal para poder visualizar mejor el proceso), una gasa o paño fino, y entre 4 y 6 días de paciencia.
Lentejas en su tercer día de germinación
  1. Prepararemos el bote de cristal introduciendo las semillas en el interior y tapándolo con una gasa fina con el fin que los futuros germinados puedan transpirar pero evitemos la entrada de bichitos o polvo.
  2. Sumergiremos las semillas en agua durante 24h haciendo un cambio de agua a las 12h
  3. Una vez transcurrido ese tiempo escurriremos el agua (la gasa nos ayudará a colar el agua sin dejar pasar las semillas). Es importante escurrir bien todo el agua, podemos dejar el bote invertido durante unas horas. 
  4. A partir de este momento debemos ir remojando y escurriendo las semillas 2 veces al día durante 4 o 6 días, dependiendo del tipo de semilla que usemos.
  5. Transcurrido ese tiempo veremos que las semillas se han convertido en pequeñas plantitas, listas para añadir a ensaladas, tortillas, sopas, purés...
Una vez tengamos listos los germinados los guardaremos en la nevera para frenar el proceso de crecimiento, así se nos mantendrán frescos durante varios días.

Hay quien los primeros días de germinación conserva el bote de cristal en un lugar oscuro y los últimos días lo deja cerca del sol para que las plantitas se vuelvan verdes potenciando el aumento de clorofila. 

Ventajas de consumir germinados:

Los germinados contienen niveles altos de vitaminas A, B, C, E, K, por ejemplo, el germinado de trigo contiene 6 veces más vitamina B que la semilla.
Se incrementan los aminoácidos, que pasan del 10% al 30%.
Las grasas y almidones se convierten en carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales.
Son muy aptos para personas con el estomago delicado.

Las leguminosas no pueden consumirse crudas, pero si sus germinados. Y son especialmente recomendables para personas con anemia ya que el cuerpo asimila mejor el hierro en un germinado que en un alimento cocido.

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