Desde que empecé a adentrarme en el mundo vegetal, y deje los productos de origen animal, paralelamente también empecé a descubrir y consumir productos ecológicos. Aunque actualmente a mi me parezca razonable o incluso lógico que el mundo vegetariano vaya unido al mundo ecológico, el coste extra que esto supone, hace que muchos nos planteemos alternativas sin caer en los productos con altos niveles de pesticidas, sin sabor, e incluso en muchas ocasiones alimentos procedentes de plantaciones que están en la otra punta del mundo.
Pero, ¿que entendemos por producto ecológico?
La agricultura ecológica se basa en ciertos parámetros, como son, el no usar pesticidas ni abonos químicos, favorecer el uso de recursos renovables, mantener el equilibrio de los ecosistemas, no usar semillas transgénicas..... lo que conlleva a una producción de alimentos más saludables, nutritivos, sabrosos, y sin productos químicos.
Por el contrario la agricultura intensiva, se basa en grandes monocultivos, con tratamientos químicos para intensificar las cosechas, crear alimentos visualmente más apetecibles, que puedan conservarse por largo tiempo para poder ser transportados de un lugar a otro, dando estas características un mayor rendimiento económico. La consecuencia de este sistema, es la aniquilación sistemática de la biodiversidad, el empobrecimiento progresivo del suelo de cultivo, y nos ofrece unos alimentos, aunque bonitos a la vista, poco nutritivos, plagados de venenos para nuestra salud a largo plazo, y sin ningún tipo de sabor. Por no hablar de las consecuencias medioambientales colaterales que supone, como el uso de materiales plásticos para el embalaje o el consumo energético del transporte (por ejemplo, transportar 1Kg de manzanas en avión, desde Nueva Zelanda a Europa produce su propio peso en emisiones de CO2).
Por el contrario la agricultura intensiva, se basa en grandes monocultivos, con tratamientos químicos para intensificar las cosechas, crear alimentos visualmente más apetecibles, que puedan conservarse por largo tiempo para poder ser transportados de un lugar a otro, dando estas características un mayor rendimiento económico. La consecuencia de este sistema, es la aniquilación sistemática de la biodiversidad, el empobrecimiento progresivo del suelo de cultivo, y nos ofrece unos alimentos, aunque bonitos a la vista, poco nutritivos, plagados de venenos para nuestra salud a largo plazo, y sin ningún tipo de sabor. Por no hablar de las consecuencias medioambientales colaterales que supone, como el uso de materiales plásticos para el embalaje o el consumo energético del transporte (por ejemplo, transportar 1Kg de manzanas en avión, desde Nueva Zelanda a Europa produce su propio peso en emisiones de CO2).
Por todo ello, a priori, la elección es clara, "el producto ecológico es más sano", pero si profundizamos un poco en el tema, se nos plantean alguna dudas:
-¿Quien dictamina si un producto es ecológico o no? ¿un sello que cuesta al rededor de 200€ al año?
-¿Que pasa con un producto cultivado con todas las normas de la agricultura ecológica, pero que se comercializa a miles de kilómetros del lugar donde ha sido conreado?
-¿Porqué un producto manufacturado, etiquetado como ecológico puede contener ingredientes NO ecológicos? (me refiero sobretodo a cremas y productos de belleza)
- ¿Porqué algunos productos ecológicos se embalan en plástico?
- ¿Como una empresa que no fabrica productos ecológicos, con todo este bum, saca una gama de productos eco? ¿No podemos pensar que es el mismo producto con diferente embalaje?
- ¿Porque las normativas sobre etiquetaje ecológico varían dependiendo del país?
Pero existe otra opción, se trata de la agricultura tradicional de los pequeños agricultores, gente que cuida su pequeño trozo de tierra conscientes del tesoro que tienen, personas que miman cada alimento que la tierra les ofrece, conocedores de los insectos beneficiosos para sus cosechas, de los productos que pueden usar para no dañar a sus propias familias, que serán los principales consumidores, que no maltratan el ecosistema y así esa tierra, al siguiente año, pueda seguir ofreciéndoles la fuerza necesaria para darles de comer.
Por ello a mi entender esta si es la verdadera agricultura ecológica 100% natural, libre de pesticidas, de abonos químicos, agricultura de proximidad, con productos de temporada que puedes comprar y guardar en el cesto sin necesidad de embalajes plásticos, ni contaminantes por las largas distancias recorridas. Aunque, lo malo es que cada vez es más difícil de encontrar.
Los pequeños agricultores van abandonando sus tierras, dejándose engañar por quien les convence que no es rentable tanto esfuerzo, que económicamente es más rentable comprar productos similares a los suyos en grandes superficies, productos de agricultura intensiva.
Para mi la elección es clara, aunque es difícil encontrar un agricultor (y más si se vive un una gran urbe). Si encontramos uno que nos de la suficiente confianza, que nos asegure que sus productos no contienen pesticidas, aún no teniendo sello ecológico por el coste que ello le supone, no dudemos en comprarle, será un favor mutuo, nosotros le ayudaremos en su economía familiar y él nos ayudará ofreciéndonos productos sanos y sabrosos.
A veces es complicado acceder a estos agricultores, pero sí resulta cada vez más fácil acceder a agricultores o cooperativas que nos pueden ofrecer cestas ecológicas a precios razonables. Con la ventaja de tener productos ecológicos, de temporada, locales, en la puerta de tu casa el mismo día de su recolección.
A veces es complicado acceder a estos agricultores, pero sí resulta cada vez más fácil acceder a agricultores o cooperativas que nos pueden ofrecer cestas ecológicas a precios razonables. Con la ventaja de tener productos ecológicos, de temporada, locales, en la puerta de tu casa el mismo día de su recolección.

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