SIEMBRA DE ZANAHORIA

Diferentes variedades de zanahorias de colores
La zanahoria es una hortaliza de raíz y hojas comestibles, rica en betacaroteno, que nuestro hígado transforma en vitamina A. Tiene propiedades antioxidantes, lo que previene el envejecimiento prematuro de la piel, y combate los radicales libre externos, como por ejemplo la contaminación, que atacan a nuestro cuerpo. También son ricas en hierro y vitamina C.
La zanahoria en crudo, tiene un indice glucémico bajo, por lo que es apta para personas con diabetes, ya que nuestro cuerpo transforma sus carbohidratos en azúcares lentamente.
Puede consumirse, tanto cruda como cocida, hervida, al horno, etc. Su licuado es dulce, nos ayuda a mantener una buena salud digestiva, y es usado en medicina natural para combatir las lombrices intestinales.

Por todas estas razones cultivar zanahorias es una opción muy interesante.

Las zanahorias son muy fáciles de cultivar, ya que casi no presentan enfermedades y no tienen demasiadas amenazas en cuanto a plagas se refiere. Las podemos cultivar en el huerto pero también podemos cultivarlas en casa, en una pequeña terraza o cerca de alguna ventana donde les de la luz.
La única condición para tener una buenas zanahorias es que la tierra donde se planten este muy suelta y aireada, ya que cuando la semilla germina y salen los dos primeros cotiledones, a su vez empieza a crecer una finísima raíz que se hunde en el terreno, esta raíz es lo que sera posteriormente la zanahoria, por esa razón si se encontrara con piedrecitas, o con un tierra muy compacta nos crecerían zanahorias deformes o muy pequeñas.

Aquí os cuento una forma sencilla para que todos podáis disfrutar del increíble sabor de una zanahoria recién sacada de la tierra.

Solo necesitaremos un recipiente bastante profundo, sobre 25cm o 30cm, para poder darles espacio de crecimiento, un buen sustrato, fibra de coco, papel de cocina, agua y por supuesto las semillas.

Yo en este caso he usado una caja de porexpan, son muy fáciles de encontrar, solo tenéis que ir a cualquier frutería o pescadería y pedirla. Le haremos unos agujeros en la base para que drene el agua y no se encharque.
En ella colocaremos una mezcla de 70% de sustrato y  un 30% de fibra de coco, mezclándolo bien y procurando que no haya trozos apelmazados.
Una vez tengamos la mezcla, repartiremos sobre ella las semillas, sin enterrarlas, de la misma manera que si saláramos un plato de comida, y luego las cubriremos con otra finísima capa de sustrato.
Sobretodo en los primeros días, las semillas tienen que tener mucha humedad, por lo que cubriremos toda la zona que hayamos sembrado con un papel de cocina, ademas así también evitaremos que las semillas se muevan cuando las reguemos, pasados unos 10 días retiraremos el papel con cuidado.
Y ya lo tenemos, si queréis podéis tapar la caja durante los primeros días, a modo de hacer un invernadero o proteger del sol y de la evaporación del agua.
Cuando las plantitas empiecen a germinar, tendremos que ir haciendo un aclareo de la zona, para que cuando se vayan haciendo grandes no se molesten las unas a las otras.... yo os recomiendo ir dejando una distancia entre planta y planta de unos 3 dedos.

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