QUINCE AÑOS RECICLANDO

Fue por el año 1997 cuando por nuestros pueblos y ciudades empezaron a aparecer unos contenedores de colores para que depositáramos nuestros residuos de forma ordenada. 
Hoy en día estos contenedores de reciclaje se han convertido en una parte fundamental del mobiliario urbano y la mayoría de nosotros conocemos cual es su uso, pero en todos estos años y pese a todas las campañas que se han realizado, somos de los países de Europa con el porcentaje de reciclaje más bajo, ya sea por la excusa del reducido espacio que tenemos en nuestras casas para la separación de cada residuo, o por el desinterés y comodidad de tirarlo todo en una sola bolsa, sin pararnos a pensar donde van a parar cada uno de sus productos ni las consecuencias medioambientales que eso genera. 

Pero el reciclaje no es una cosa moderna, desde muy antiguo todos los pueblos del mundo han usado el reciclaje para aprovechar y sacar partido de sus residuos. Existen textos donde ya se constata que en el año 1031 en Japón se reciclaba papel usado para transformarlo en papel nuevo y en el año 1690 William Rittenhouse, fundo una fábrica en Pensilvania, Estados Unidos, donde se creaba papel a partir de trapos viejos y algodón. 

Recuerdo cuando era pequeño ir a comprar con mi madre y llevar los envases y botellas al colmado o supermercado y que nos abonaran una cantidad por ellos, mucho antes que en los mismos envases apareciera la frase de "envase no retornable" coincidiendo con la moda de "usar y tirar". 
Este sistema aún se usa en Alemania (país líder en el tema del reciclaje), al comprar ciertos productos, el precio total esta dividido entre el precio del producto y el precio del envase, una vez consumido, puedes devolver ese envase y se te retorna su precio (sistema conocido como Pfand), es decir, puedes comprar una botella de agua por 0.40€, pero ese precio esta dividido entre 0.15€ por el agua y 0.25€ por la botella, devuelves la botella y recuperas los 0.25€, el tema es gracioso ya que a veces nos encontramos con que el precio del envase es más caro que el precio del contenido. 

En Estados Unidos también hay un sistema similar, e incluso muchos mendigos se dedican a recoger las latas de refresco que hay en las calles para cambiarlas por dinero.

Pero lejos del sistema elegido para fomentar  que los ciudadanos reciclemos nuestros residuos, están las consecuencias medioambientales que se generan, millones y millones de toneladas de basura no degradable acumuladas, incluso formando la ya tristemente famosa isla de plástico del pacífico. ¿No sería más sencillo no tener que gestionar los residuos, porque no existieran? La gran mayoría de los productos que adquirimos van envasados, generando todos esos residuos. Una de las primeras acciones que deberíamos tomar es volver a acostumbrarnos a comprar a granel, reutilizando una y otra vez el mismo envase, bolsa, botella, etc. Recordemos que reciclar no solo es depositar cartones en el contenedor azul, plasticos en el amarillo y vidrio en el verde, sino reutilizar y dar más de una vida a esos cartones, bolsas y botellas, porque tristemente la basura de unos pocos es la riqueza de muchos. Ilha das Flores

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